Aquello que una persona puede confrontar (encarar sin arredrarse ni evitar) puede resolverlo.
El primer paso para resolver cualquier cosa es adquirir la capacidad de encararlo.
Podría decirse que la guerra continúa siendo una amenaza para el hombre porque el hombre no puede confrontar la guerra. La idea de hacer que la guerra sea tan terrible que nadie sea capaz de luchar es exactamente lo opuesto a la realidad, si se desea acabar con la guerra. La invención del arco, la pólvora, el cañón naval pesado, las ametralladoras, el líquido incendiario y la bomba de hidrógeno sólo añaden más y más certeza de que la guerra continuará. Puesto que cada nuevo elemento que el hombre no puede confrontar se añade a los elementos que no ha sido capaz de confrontar hasta ahora, el hombre se dedica a disminuir su capacidad para resolver la guerra.