Estamos examinando aquí la anatomía básica de todos los problemas.
Los problemas empiezan con una incapacidad para confrontar algo. Tanto si aplicamos esto a las disputas domésticas como a los insectos, a los vertederos de basura o a Picasso, siempre se puede encontrar el principio de cualquier problema existente en una falta de disposición para confrontar.
Tomemos una escena doméstica. El marido o la mujer no puede confrontar al otro, no puede confrontar las consecuencias de la segunda dinámica, no puede confrontar las cargas económicas, y así tenemos disputas domésticas. Cuanto menos se confronte cualquiera de estas cosas, más se convertirá en un problema.
Es un hecho que salta a la vista que nunca se soluciona nada huyendo de ello. Desde luego, también se podría decir que nunca se soluciona el problema de las balas de cañón a pecho descubierto. Pero te aseguro que si nadie se preocupara de si se dispararan o no balas de cañón, cesaría el control de la gente por medio de la amenaza de las balas de cañón.